Lula visita al papa Francisco en su primer viaje al exterior desde que salió de la cárcel

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El papa Francisco ha recibido este jueves en su residencia en el Vaticano al expresidente brasileño Lula da Silva, con quien mantuvo un encuentro privado de aproximadamente una hora, según ha confirmado el Vaticano.

Es la primera vez que el político sale de Brasil desde que abandonó la prisión de Curitiba el pasado 9 de noviembre, donde pasó 19 meses, condenado por corrupción pasiva y blanqueo de dinero.

La Santa Sede, al tratarse de una visita privada, no registró la cita en la agenda pública del Pontífice, hasta una vez concluido el encuentro. Tampoco emitió ningún comunicado para informar sobre el contenido de las conversaciones, algo habitual cuando se trata de una reunión formal.

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Da Silva colgó en su cuenta de Twitter dos imágenes de su reunión con Francisco, que calificó como un encuentro “para conversar sobre un mundo más justo y fraterno”. En una aparecen sonrientes ambos líderes políticos estrechándose la mano, y en la otra, el Pontífice toca la cabeza del brasileño en lo que parece un gesto de bendición. La fotografías fueron tomadas por Ricardo Stuckert, fotógrafo personal de Lula y que ya fue su retratista oficial durante su etapa en el Gobierno.

Después del encuentro, el expresidente brasileño ofreció una rueda de prensa en la que elogió el ejemplo “alentador” del Papa por sus críticas a las desigualdades y su defensa de los trabajadores. En una breve comparecencia ante los medios en la sede romana del mayor sindicato Italiano, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), que ha mostrado su apoyo al que llama “el presidente obrero” y que ha protestado contra su arresto en numerosas ocasiones, Lula señaló que conversó con el Pontífice de temas como la lucha contra el hambre o la protección de los más pobres. “Todo el mundo sabe que en el mundo hay cada vez más desigualdades” dijo el político y reprochó que los intereses financieros están poniendo en riesgo las conquistas sociales de los últimos años.

Lula, que aterrizó el miércoles en Roma, llegó al Vaticano a bordo de un monovolumen gris y se dirigió directamente a la Casa Santa Marta, la residencia para sacerdotes en la que vive Francisco. Allí mantiene las reuniones más informales, al margen del protocolo del Palacio Apostólico, donde recibe a los políticos y mandatarios en las visitas oficiales.