Coronavirus, era digital y fraternidad

26

Julio César Pineda

Con 274.829 infectados, 18.700 fallecidos y 103.000 recuperados el coronavirus continúa siendo una amenaza para toda la humanidad. 

Las pandemias siempre han estado presente, pero también siempre han sido superadas con la solidaridad y el espíritu comunitario que estas situaciones imponen. La mayor mortalidad en estos casos ha sido la de la viruela desde hace 10.000 años hasta hace unas décadas cuando se logró controlar por la vacuna, pero con un saldo acumulado de 300 millones de víctimas, con este virus la tasa de mortalidad llegó hasta un 70 % de los infectados. 

La gripe española produjo más de 50 millones entre 1918 y 1920, mató al 3 % de la población mundial. A Venezuela llegó en octubre de 1918 por el puerto de La Guaira, con la descuidada actitud oficial. Ochenta mil venezolanos perecieron sin distinción de clase incluyendo a un hijo de Juan Vicente Gómez, pero allí estaban los héroes de siempre, los médicos, entre ellos José Gregorio Hernández y Luis Razetti. 

La Comunidad Internacional reaccionó con la creación de la Sociedad de las Naciones en 1919 al instalar un Comité Internacional de Higiene, que con el Tratado de las Naciones Unidas de 1945 condujo a un organismo especializado como la Organización Mundial de la Salud.

Con la Pandemia del Covid-19, afortunadamente el efecto letal es reducido, pero el contagio es más amplio. Nuestra generación también sufrió el virus del Sars-cov en el año 2002, pero infectó a 8.000 personas de las cuales murieron 774, la tasa de mortalidad fue de un 10 % pero sólo en 29 países. En el 2012, otro virus de la misma especie el síndrome respiratorio por Coronavirus (Mers-cov) del Medio Oriente porque apareció en Arabia Saudita afectó en el 2013 a 8 países de la región, a 2.500 personas con 861 víctimas y un 30 % de mortalidad. Todos estos virus incluyendo al actual provienen de transmisiones de los animales a seres humanos en condiciones de poca higiene y sin respetar al medio ambiente. 

Hoy la comunidad mundial ha promovido una nueva diplomacia humanitaria especialmente defendida por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Recientemente estuvimos en Panamá en un Seminario Interamericano con la presencia de las autoridades de la Cruz Roja en el hemisferio donde uno de los temas que se consideró y frente al cual se elaboró una estrategia fue la pandemia del Coronavirus. Hoy el Derecho Internacional Humanitario no sólo se ocupa de las víctimas en los conflictos armados nacionales e internacionales sino también de toda situación de peligro, por eso a diferencia de la diplomacia tradicional donde los estados buscan fortalecer su poderío económico y militar; los movimientos humanitarios se concentran en el ser humano al margen de la ideología y la política. 

Europa desde la II Guerra Mundial no sufría una crisis como esta y a los Estados Unidos también le ha tomado por sorpresa. Las democracias deben replantearse la dimensión social de lo político y privilegiar el bien común sobre lo particular. 

Reaccionó tarde Europa y más lentamente Estados Unidos. En el fondo la filosofía liberal y el individualismo propio de la ideología occidental ha cuestionado los métodos empleados contra esta pandemia en el mundo asiático donde por influencia del Confusionismo se le da mayor importancia a la comunidad que al individuo y se respetan las jerarquías con disciplina. 

El capitalismo debe tomar lo bueno de los sistemas socialistas en esa preocupación por la justicia y por el bien común. Pero en relación con los sistemas de Asia y el éxito que han tenido en su lucha contra el coronavirus, no se puede afirmar las bondades de los sistemas autoritarios y los regímenes de los partidos únicos, el futuro tiene que seguir en la línea de la libertad y los derechos humanos y no en el poder absoluto del estado y del partido único. Hay que distinguir entre las democracias del Extremo Oriente como Corea del Sur, Japón, Singapur y Taiwán, donde se ha dejado de lado el control totalitario que ha caracterizado a China afirmándose la conciencia ciudadana y un aislamiento nacional con solidaridad global. 

En China, por el contrario, se ha fortalecido el poder central y se ha recurrido al confinamiento con la amenaza del castigo, como fue el caso del médico mártir Li Wenliang quien trato de advertir sobre el brote epidémico. Mientras que en los países democráticos asiáticos se han intensificado los controles personales con las pruebas y los tratamientos adecuados. Además han recurrido Corea y Japón a los beneficios que la era digital les proporciona con la Inteligencia Artificial y el Internet. Todos con algoritmos en esta batalla contra la epidemia. Junto a los científicos han trabajado los informáticos, pero siempre en el marco de la defensa de los Derechos Humanos.

El coronavirus obliga a una nueva filosofía de las Relaciones Internacionales y más allá de las ideologías capitalistas o comunistas ratificar la importancia de la Sociedad Civil, la dignidad humana y el papel del estado en la búsqueda de la fraternidad, tercer enunciado de la Revolución Francesa que deberíamos cumplir.

Secretario General de la Organización de Periodistas Iberoamericanos (OPI)